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El enfoque tradicional en neurociencia

Durante décadas, los especialistas más destacados del mundo nos han enseñado que al llegar a la adultez, el cerebro detiene su desarrollo, haciendo imposible mejorar su rendimiento.

Esta teoría incorrecta y anticuada sostiene que hacia el final de la adolescencia cada área del cerebro se especializa altamente y realiza solamente una tarea. Según este modelo tradicional, el mapa del cerebro ya está establecido y cada función puede localizarse con precisión y está encerrada en una ubicación específica.

Este punto de vista pesimista del cerebro adulto tiene implicaciones de gran alcance:


  1. Las posibilidades de que un adulto pueda recuperarse de lesiones cerebrales: ¡casi no existen!

  2. Nuestra capacidad para luchar contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad y la pérdida de la memoria: ¡ninguna!

  3. Nuestra capacidad para modificar nuestro cerebro y mejorar su rendimiento o desarrollar nuevas destrezas: ¡limitada o igual a cero!

En pocas palabras, las neuronas de un adulto se caracterizaban principalmente por su tendencia a degenerarse y volverse menos eficaces como resultado del inicio gradual de la muerte celular. El deterioro de las funciones cerebrales era ineludible e irreversible.

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El enfoque actual: neuroplasticidad y reserva cognitiva

En los últimos años, varios experimentos en el campo de la neurociencia y neuropsicología han demostrado que el cerebro es maleable sin importar si se tienen 12, 50 o 72 años.  

En 2004, investigadores científicos suecos publicaron un estudio en la prestigiosa publicación Nature Neuroscience que demostró que el entrenamiento cognitivo modifica la anatomía y la actividad del cerebro. Los voluntarios involucrados en un programa de entrenamiento de la memoria de cinco semanas de duración demostraron una mejora significativa en la capacidad de su memoria. El análisis de la resonancia magnética nuclear funcional (RMNf), la tecnología más moderna utilizada para examinar la actividad cerebral, reveló un cambio anatómico en el cerebro que respaldó la mejora en la memoria de los voluntarios.

En Alemania, otros estudios han demostrado que el entrenamiento dirigido restaura la actividad del cerebro y las funciones cognitivas de las personas que han sufrido lesiones cerebrales. Un estudio más completo se realizó en los cerebros de pacientes utilizando dos técnicas de imágenes cerebrales muy poderosas: tomografía por emisión de positrones (TEP o PET por las siglas en inglés de Positron Emission Tomography), y RMNf. El estudio determinó que después de que los pacientes hubieran realizado un programa de entrenamiento especializado, el rendimiento cognitivo perdido mejoró y las áreas lesionadas del cerebro se reactivaron y, en algunos casos, hasta se regeneraron.  

En 2006, un estudio norteamericano realizado con 2832 individuos, publicado en el Journal of the American Medical Association, reveló que un breve programa de entrenamiento cognitivo mejoró el rendimiento de ciertas funciones cerebrales, rejuveneciendo el cerebro 10 años. El estudio también indicó que estos efectos persistieron aun 5 años después de la finalización del entrenamiento.   Estos estudios y tecnologías médicas sofisticadas nos han suministrado pruebas claras de la maleabilidad y de la plasticidad del cerebro adulto.



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Puede mejorar las funciones del cerebro gracias a la neuroplasticidad

El cerebro es altamente maleable. Puede modificarse a cualquier edad, cambiar su forma y crear nuevas conexiones para mejorar su rendimiento y velocidad. El cerebro también puede regenerarse: puede crear nuevas neuronas y hasta reprogramar las neuronas viejas para realizar nuevas funciones. Esta capacidad se llama “neuroplasticidad” o “plasticidad cerebral”.

La neuroplasticidad involucra cambios en la estructura del cerebro. Un cerebro que participa en actividades y entrenamiento cognitivo profesional puede modificarse y adaptarse de diversas maneras:

  1. genera nuevas neuronas;
  2. desarrolla nuevos vasos sanguíneos que permiten mejorar la oxigenación y nutrición para aumentar el rendimiento de las áreas cerebrales entrenadas;
  3. pero, lo que es más importante, genera una cantidad asombrosa de nuevas sinapsis que pueden procesar más información con mayor velocidad.
      

Las sinapsis son vínculos entre las neuronas, verdaderos caminos de comunicación que unen dos neuronas de diferentes partes del cerebro y les permiten comunicarse rápida y eficazmente. A través del entrenamiento, una sola neurona puede aumentar su cantidad de sinapsis en varios centenares, es como convertir un callejón en una autovía de cuatro carriles. La información circula mejor, más rápidamente y de manera directa estimulando significativamente el rendimiento del cerebro.

La neuroplasticidad ha impulsado nuevas tecnologías, ahora disponibles al público general, que optimizan y mejoran la función del cerebro, aumentando nuestro bienestar y corrigiendo ciertas carencias y deficiencias cerebrales.


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