Los 5 componentes del entrenamiento cerebral
Al igual que la salud física, el cerebro es sensible a los ejercicios que le pedimos que realice. El secreto para mantener la vitalidad del cerebro es estimularlo en condiciones óptimas.

¡Oxigene su cerebro!
Para funcionar a un nivel óptimo, las neuronas necesitan oxígeno. Existe una sola forma de proveer niveles superiores de oxígeno: realizar actividad física.
El cerebro por sí solo utiliza 25% de nuestro flujo sanguíneo para satisfacer sus necesidades en oxígeno, glucosa y otros requerimientos nutricionales. La actividad cardiovascular o aeróbica mantiene el sistema circulatorio del cerebro en una buena condición mientras suministra a las neuronas una dosis adecuada de oxígeno. Le recomendamos realizar ejercicios para fortalecer sus músculos en la rutina aeróbica.
Se ha demostrado científicamente que el ejercicio físico aumenta la función cognitiva y cerebral, mejora el aprendizaje y la memoria, y protege contra las enfermedades degenerativas de las neuronas. De hecho, el ejercicio físico genera la producción de la hormona de crecimiento en el cerebro que ayuda a revitalizar las neuronas.
No es necesario que corra una maratón todos los días para oxigenar su cerebro. En términos generales, un programa de entrenamiento físico para adultos sanos debería incluir:
30 minutos de ejercicio aeróbico moderado (debería transpirar pero poder mantener una conversación), 5 días a la semana.
O: 20 minutos de ejercicio aeróbico intenso, 3 veces a la semana
Y: 8 a 12 repeticiones de una serie de 8 a 10 ejercicios para la musculatura, dos veces a la semana.
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Las preferencias alimenticias del cerebro
Al igual que usted, su cerebro tiene alimentos preferidos. Su alimentación constituye los bloques de construcción de todas sus células. Y su cerebro no es la excepción.
Una dieta variada, balanceada y con porciones de tamaño adecuado son la clave de un régimen exitoso para su cerebro. Estudios acerca de la nutrición cerebral sugieren que una dieta restringida en calorías puede aumentar la expectativa de vida del sistema nervioso central. De hecho, algunos investigadores creen que restringir la ingesta de calorías puede activar mecanismos que permiten que las neuronas vivan más. Se planea realizar estudios más completos sobre el efecto de las dietas restringidas en calorías sobre los adultos mayores. Mientras tanto, intente mantener un peso sano.
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Una alimentación sana para el cerebro |
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¿En qué constituye una dieta sana para el cerebro? Estudios de nutrición indican que su cerebro adora la dieta mediterránea y los alimentos antioxidantes como arándanos, frambuesas, espinacas y col o repollo verde.
A su cerebro también le gusta la comida rica en selenio y ácido fólico como el hígado, las frutas, el pan integral y los frijoles de lima. Por último, pero no por eso menos importante, nutrientes como jugos vegetales, ácidos grasos omega 3 (que se encuentran en los peces de agua fría), lino y nueces son buenos para su cerebro.
Algunos productos como la cafeína han sido validados científicamente como "súper combustibles" para el cerebro. Cuando actúan sobre el cerebro, algunas funciones como el estar alerta y la memoria pueden mostrar una mejoría a corto plazo. Algunos estudios hasta sugieren que pueden existir efectos a largo plazo cuando estos productos se consumen durante un período de tiempo prolongado y en cantidades apropiadas.
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