Utilicemos como ejemplo la siguiente situación hipotética que implica conducir un automóvil. Supongamos que necesita visitar a un amigo que vive a 6 millas o km de su casa y que usted toma el mismo camino todos los días. Conoce esta ruta y casi podría conducir con los ojos cerrados. Sin embargo, a mitad de camino encuentra un obstáculo que bloquea el camino. Entonces, usted debe interrumpir su comportamiento actual y seleccionar otro tipo de estrategia para lograr su objetivo. Consulta su mapa de rutas en busca de otro camino mientras sigue conduciendo. Ahora, debe cambiar su foco entre el mapa y el camino, sin perder de vista el lugar en el que se encuentra en el mapa y sin causar un accidente. Si escoge un camino residencial que no conoce, necesitará aminorar la velocidad porque el límite de velocidad es más bajo y el riesgo de cometer errores aumenta significativamente.
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Más información detallada sobre inhibición, flexibilidad y control cognitivo
A) Inhibición del comportamental
Muchos procesos cognitivos están involucrados para permitir que nos adaptemos rápidamente al entorno. En el ejemplo anterior, el conductor tuvo que inhibir su comportamiento para evitar chocar contra el obstáculo. La inhibición es la capacidad que nos previene de producir una respuesta que ya no es apta para el contexto.
Podemos inhibir nuestras acciones y comportamientos cuando ya están en proceso. Esto se conoce como inhibición comportamental. También podemos inhibir nuestras emociones y memorias. Se utilizan diferentes partes de la corteza prefrontal, la región ubicada en la parte frontal del cerebro, para interrumpir estos tipos de comportamientos o pensamientos. Algunas teorías sugieren que el rol de la corteza prefrontal es detener todas las acciones o pensamientos no adecuados para dejar espacio a las acciones más apropiadas.
B) Flexibilidad comportamental y cambio de atención
Esta función va más allá que la simple inhibición porque no sólo previene que realicemos acciones inapropiadas para el contexto, sino que también selecciona una estrategia de respuesta nueva. En nuestro ejemplo anterior, además de interrumpir el comportamiento en progreso (inhibición) el conductor deberá seleccionar una nueva ruta para llegar a destino (flexibilidad). También debe ejercitar su flexibilidad cambiando su atención entre el camino y el mapa (cambio de atención). Este cambio en la prioridad de nuestra capacidad de enfoque es muy importante cuando conducimos un vehículo porque nos permite conducir mientras prestamos atención a las señales de tránsito y a las circunstancias imprevistas.
La capacidad para adaptarse a un entorno cambiante es una destreza que tiende a declinar rápidamente con la edad. Mejorar sus destrezas de flexibilidad comportamental y el cambio de atención le permitirá optimizar y prolongar su capacidad para conducir un vehículo.
C) Control cognitivo
El control cognitivo incluye la capacidad de reconocer y comprender el contexto en el que está ocurriendo la situación y seleccionar el curso de acción apropiado. Además de estar relacionada estrechamente con este centro para comprender el contexto, es un sistema de vigilancia que nos alerta sobre los conflictos entre una acción y los resultados esperados entre dos informaciones contradictorias.
En nuestro ejemplo, la realidad de conducir en un área residencial nos haría cambiar de comportamiento: el conductor debería disminuir la velocidad y estar más alerta.
Según experimentos recientes utilizando técnicas sofisticadas de imágenes funcionales del cerebro, el rol del entendimiento del contexto está controlado por una región específica de la corteza prefrontal en la parte anterior del cerebro, mientras que el sistema de vigilancia se encuentra ubicado en la corteza prefrontal en un área denominada corteza cingular anterior.
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